ENTREVISTA A: VICTORIANO RIOS

30 CANARIAS                                                                                                                   LA PROVINCIA/DIARIO DE LAS PALMAS

Domingo, 3 de octubre de 2004

Los demonios insulares

ATI se rebela contra la creación de un arzobispado en Canarias con su sede en la capital grancanaria 

El insularismo tinerfeño ha comunicado a la Iglesia su rechazo a la iniciativa

    Prefiere el mantenimiento de las diócesis canarias subordinadas a Sevilla

Amado Moreno

LAS PALMAS DE GRAN CANARJA

La previsible puesta en marcha de nuevas regiones eclesiásti­cas, después que el Vaticano apruebe la reforma de los esta­tutos de la Conferencia Episcopal Española, reabre la posibi­lidad de que Canarias cuente con una sede arzobispal, que in­tegraría la diócesis de Canarias, con sede en la capital granca­naria, y la de San Cristóbal de La Laguna, agrupando a las Is­las de la provincia occidental del Archipiélago, En la actuali­dad, las diócesis canarias están adscritas a la provincia eclesiás­tica de Sevilla, regida por el ar­zobispo y cardenal, Carlos Ami­go.

Sin embargo, el estableci­miento de un arzobispado en Canarias suscita, antes de na­cer, una controversia política, alentada por el insularismo re­calcitrante. Destacados compo­nentes de ATl han hecho llegar a la Iglesia su frontal oposición a que la sede de ese futuro ar­zobispado se fije en Las Palmas de Gran Canaria, desoyendo los sólidos argumentos que la je­rarquía de la institución reli­giosa maneja para justificar esa posible decisión. El rechazo ex­presado por dirigentes políti­cos del insularismo tinerfeño contiene al mismo tiempo su apuesta por el mantenimiento de la situación vigente, que su­bordina a las diócesis canarias al arzobispado de Sevilla, don­de tienen sus sedes los tribuna­les eclesiásticos que resuelven los casos de demandas de anu­lación matrimonial, entre otras actividades propias de la sede arzobispal, junto a las represen­tativas de mayor rango proto­colario.
 

RAZONES HISTÓRICAS. Los partidarios de la candidatura arzobispal de Las Palmas argu­mentan los 600 años de vida de la diócesis de Canarias frente a los 185 de la tinerfeña de San Cristóbal de La Laguna, y que ésta es hija de la otra; los esta­tutos de su catedral son copia de los de la catedral de Cana­rias (la de Las Palmas), funda­da en 1483, Desde los comien­zos ésta fue llamada catedral de Canarias porque lo era de todas las Islas y la única. siendo tam­bién basílica a partir de 1894. El templo catedralicio ha cumpli­do 500 años de vida, desde el inicio de su construcción en 1504. Los mismos promotores abundan en otros detalles y ba­lances. Recuerdan que la dióce­sis de Canarias ha celebrado nueve sínodos, y la tinerfeña solo uno. Además, cuatro obispos de la diócesis canariense alcan­zaron la púrpura del cardena­lato: Manrique, Delgado y Ve­negas, Romo, y Lluch y Garriga.

Datos

Telde. El primer obispado de Canarias fue el de Telde. Se remonta a 1351 y concluyó en 1393 con la muerte de los misioneros de Mallorca, arrojados por los aborígenes en la sima de Jinámar, por su presunta implicación en el comercio de esclavos.

Antigüedad. La diócesis de Canarias tiene 600 años. De 1404 a 1483 tuvo su centro en Rubicón (Lanzarote). A partir de 1483 se fijó en Las Palmas de Gran Canaria, donde ha cumplido 521 años como sede. La diócesis de San Cristóbal de La Laguna se fundó el 1 de febrero de 1819; ha alcanzado, por tanto, 185 años. Fue suspendida el 1 de marzo de 1851 y restablecida en 1877.

­Obispos. 67 obispos han gobernado la diócesis de Canarias; de ellos, cuatro llegaron a cardenales. La de San Cristóbal de La Laguna ha tenido 11 prelados.

SEMINARIOS. Las diferencias entre una y otra diócesis de las Islas se reflejan también de for­ma abrumadora en cuanto a los seminarios. El conciliar de Las Palmas de Gran Canaria fue creado en 1777 por el obispo Cervera para permitir la forma­ción de todos los seminaristas del Archipiélago durante 227 años, convirtiéndose en Univer­sidad Pontificia en 1897. El de La Laguna se fundó en 1832 pa­ra cerrarse dos años después y reabrirse en 1877.

PRECEDENTE. Los conflictos entre Gran Canaria y Tenerife por los intentos de intromisión po­lítica en los asuntos de la Iglesia también están documentados. El obispo Buenaventura Codina alertaba al nuncio Brunelli el 20 de agosto de 1851 sobre el pro­blema de fondo del Archipiélago, cuando Tenerife pretendía ser única sede del obispado de, Canarias. "Desde mi llegada a este archipiélago -escribe el pre­lado- conocí la rivalidad que existía entre Santa Cruz y Canarias (Gran Canaria). y entre la mis­ma ,Santa Cruz y La Laguna, pun­to donde ha estado siempre la catedral de Tenerife desde su  erección. Si se atiende al empeño de no sé qué habitantes de Santa Cruz de Tenerife, la rivalidad va a to­mar un incremento cuyos resul­tados no es fácil calcular: los odios irán en, aumento; los lazos del amor patrio que deben tener reunidos en buena armonía las partes que componen el todo de la sociedad civil, se aflojarán; y este archipiélago, que hasta aho­ra ha sido un país proverbial­mente pacífico, podrá verse de­vorado por la discordia". Buenaventura Codina no sólo era contrario a la supresión de obispados en Canarias, sino que pro­pugnaba su aumento. Pero su ra­zonada posición, compartida por otras voces no menos autoriza­das de la Iglesia, tropezaron con la aplicación estricta del Con­cordato, que determinó enton­ces la unión de la diócesis de Te­nerife a la de Canarias (Las Palmas), aunque admitiendo el establecimiento de obispos au­xiliares en Ceuta y Tenerife".

Hoy, 153 años después de aquel discutible Concordato, Las Pal­mas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife ri­valizan de nuevo por un rango eclesiástico, en este caso una se­de arzobispal. Los menos interesados aparentemente en una confrontación son los prelados de ambas diócesis.

 

 

Julio Sánchez: "Estamos ante un insularismo pueril y sin argumentos"

A.M.

LAS PALMAS DE GRAN CANARJA

El historiador y delegado episcopal de la diócesis de Canarias, Julio Sánchez, la­menta los intentos de cierta clase política por torpedear la creación del arzobispado de Canarias, con plaza en Las Palmas de Gran Canaria.

"Olvidan algunos dirigentes civiles que la Iglesia, cuando toma sus decisiones de esta naturaleza, lo hace con arreglo a criterios pas­torales y no de conveniencias territoriales o políticas", explica. "Así lo hizo cuando determinó la creación de la diócesis tinerfeña, segrega. da de la de Canarias. El Pa­pa tomó la decisión para atender mejor a los fieles, sin dejar de reconocer que la diócesis matriz era la de Canarias, establecida en Las Palmas de Gran Canaria, donde se ha desarrollado el mayor número de sínodos, que son los instrumento de legislación y asambleas mas importantes de la Iglesia".

Julio Sánchez no se sor­prende con el rechazo de al­gunos políticos tinerfeños a la posible instalación de! ar­zobispado canario en la ca­pital grancanaria. "No es la primera vez -subraya- que re­curren a la tergiversación de la historia. No tienen argu­mentos, Son los mismos per­sonajes que un día negaron solemnemente que Cristóbal Colón hizo escala con sus ca­rabelas en Gran Canaria, ca­mino de América. Estamos ante un insularismo pueril. Para nada debe influir en las decisiones dela Iglesia, que en el caso de nuestra diócesis ha tenido en las últimas décadas prelados enérgicos a la hora de marcar frontera respecto al poder político. Los episcopados de Pildáin, Infantes Florido y Echarren han sido ejemplares en esto, Son de dominio público algunos hechos polémicos en los que pusieron a determinados po­líticos en su sitio".

"Por suerte, la opinión de gran parte del clero tinerfe­ño me consta que acepta como natural que el arzobispado canario tenga su sede en Las Palmas, por razones pastorales, concluye Julio Sánchez.