| ARTÍCULO DE PEDRO VIERA |
| BIOGRAFÍA DE DON ANTONIO LÓPEZ BOTAS |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
(7/12/1818 – 11/04/1888)
Antonio María López Botas
nació en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria el 7 de
diciembre de 1818, siendo bautizado en la parroquia del Sagrario Catedral. Fue
su padrino don Fernando Domingo del Castillo y Bethencourt, III conde de
Estudió
en el Seminario Conciliar, Universidad de San Fernando de
Destaca
en él su dedicación a la cosa pública en la que figura precozmente, a sus
veintiún años, como vocal de
Siendo
alcalde se termina la reconstrucción del Ayuntamiento. Destrucción de las
murallas que rodeaban
Financia
la remodelación del convento de San Agustín en Hospital de Elefancíacos.
Aporta
a las arcas municipales el dinero suficiente, para las interrumpidas obras, que
ha de traer el agua a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria de Gran Canaria.
Contribuye en la construcción del
Colegio de San Agustín con 42.115 pesos y 6 reales más que los ocho codueños
del Colegio de San Agustín.
Creó
Convencido luchador y defensor del establecimiento de una
segunda provincia en las islas Canarias, hoy en día pediría la doble autonomía.
En
1847 se le encarga la elaboración de un informe sobre la creación de una Caja
de Ahorros y Monte de Piedad, perteneciendo a su Comité directivo. Comenzó a
operar en 1851, disolviéndose en 1857.
Ingresó
en
Destacado
papel jugó cuando en 1851 se declaró la epidemia del cólera morbo asiático, asumiendo
la responsabilidad de
Le nombran presidente de la
sociedad “Liceo de Las Palmas de Gran Canaria de Gran Canaria”en 1860.
Tuvo un destacado papel en
la preparación de
El 7 de julio de 1861 fue
elegido censor para ese año y los siguientes de 1862 y 1863.
Tuvo
un comportamiento activo y decidido durante la epidemia de fiebre amarilla en
1864.
Es de
destacar su gestión en relación con el Puerto de refugio de
Años
después de que fuera alcalde de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, el
Ayuntamiento republicano acordó suprimir el alumbrado público por no tener
recursos para sostenerlo. López Botas en nombre de su partido, ofreció sufragar
los gastos necesarios y así se hizo durante algún tiempo. Las arcas municipales
antes de iniciar y concluir su gestión municipal era de concreta depauperación.
Es de
destacar su colaboración con los militares que participaron en “
Funda
un partido político de corte “monárquico constitucional”, “democrático radical”
y más propiamente, “Monárquico democrático de Las Palmas de Gran Canaria”.
Sería conocido como el “Partido Bombero”, con el lema “Unión, Patria y
Libertad”.
Fundó
el periódico El Bombero en 1869.
Hizo
el estudio y proyecto de la ley de la reforma de los establecimientos
penitenciarios de España.
Condecorado
con
Obtuvo
para Gran Canaria los correos semanales para comunicarnos con
Consigue
que el Parlamento Español apruebe sin discusión el 10 de junio de 1870, que las
franquicias de Canarias quedaran convertidas en Ley y para suprimirlas o
modificarlas será siempre preciso el voto del Poder Legislativo.
Es
nombrado Hijo adoptivo de Pamplona y Palma de Mallorca al conseguir que no se
les quitaran las Audiencias Provinciales de esas ciudades así como la de Las
Palmas de Gran Canaria de Gran Canaria.
En los
Anales de
En el
verano de 1868, son deportados a Canarias por el gobierno de González Bravo
algunos militares. A Gran Canaria arriban los generales don Domingo Duce y don
Antonio Caballero de Rodas, más el coronel Lorenzo Miláns del Bosch. López Botas los atiende y acoge en
su casa del Monte y les facilitaría la conspiración con sus compañeros de
Tenerife. Con don Antonio Matos y Moreno –miembro del comité progresista de Las
Palmas de Gran Canaria- y la ayuda del patrón don Juan Sánchez Machín, los
embarca por
En una conferencia pronunciada en el Gabinete Literario con motivo del Centenario de fundación su nieto don José Mesa y López manifiesta que:

y manifiesta el Sr. Mesa y López hablando del
declive de Don Antonio López Botas lo siguiente:
“A poco de regresara a Las
Palmas de Gran Canaria, una cruel enfermedad pone en peligro la existencia del
Doctor López Botas. Durante dos años se debate entre la vida y la muerte. Sus
adversarios pregonan que aunque salve su vida, su inteligencia no volverá a ser
lo que fue. Su recia naturaleza triunfa de todo y al cabo de ese tiempo volvió
a ser física y mentalmente el hombre de antes, pero se encontraba arruinado.
¿Cómo se explica esto? ¿Cómo
es posible que un hombre de modesto vivir, que hereda de sus mayores bienes de
consideración y durante muchos años en el ejercicio de su profesión gana el
dinero a manos llenas, se encuentre ahora totalmente arruinado? Tal vez esto no
se comprenda hoy, porque nos domina un materialismo que lo absorbe todo, una
sed insaciable de riquezas, la ambición de tener más y siempre más; y yo
aprovecho esta ocasión para dirigirme a mis paisanos exhortándoles a detenerse
en ese camino, porque aún es tiempo de frenar y porque pueblos y sociedades
dominados por los intereses materiales rodarán fatalmente a su
envilecimiento e indignidad. Cierto es que de pan vive el hombre, pero el
espíritu tiene también sus justas demandas que es ineludible satisfacer.
Se arruinó el
Doctor López Botas por su generosidad rayana en prodigalidad para con su Patria y para con sus amigos, porque no hubo pena que no
aliviara, agobio a que no acudiese, ni amigo necesitado que no encontrase
siempre su arca abierta, y si no tenía dinero, se lo buscaba asumiendo la
obligación; y esto pudo hacerse cuando los ingresos de su bufete se sostuvieron,
pero cuando su actuación parlamentaria le obliga a ausentarse durante varios
años, a casi prescindir de su profesión, y cuando los
dos años de su enfermedad le obligan al completo abandono de la misma, entonces
se inicia la bola de nieve que al rodar se agranda y su deuda crece
desmesuradamente.
Pero, esto no bastaba; la causa principal de esa ruina fue el sacrificio constante
que hizo de su fortuna en favor de su país.
En el orden de las conjeturas, ya es de
notar que un Ayuntamiento que en 1860 no tiene 18.000 pesetas para
adquirir unos, terrenos y que doce años más tarde tiene que suprimir el alumbrado público
por falta de recursos, pueda durante los años
intermedios construir puente, mercado, pescadería, iniciar el Puerto de
Refugio, urbanizar la población y realizar su transformación total en
los términos que antes vimos. ¿De dónde salió el
dinero que para todo eso se requería? Pero no creo que me sea lícito
en materia de esta clase sentar afirmaciones por meras conjeturas; y cómo
decimos en el argot forense, vaya más al hecho probado.
El Estado donó el antiguo convento de Santo Domingo
para Hospital de Elefansíacos, pero para adecuarlo a tal fin había que hacer grandes gastos, que ni
El agua de
Ya hemos visto antes que cuando un Ayuntamiento republicano,
por razón de economía, suprime el alumbrado público, el mismo doctor López Botas en nombre de su partido sufraga por algún
tiempo esos gastos.
El Colegio de San Agustín hay que instalarlo en local amplio y
adecuado. Con ese objeto nueve señores compran el antiguo convento de
agustinos, Donde hoy están instalados
“Habiendo examinado las cuentas
precedentes con los documentos que en las mismas se citan, estamos del todo
conformes con ellas, las aprobamos y según lo convenido con don Antonio López
Botas, le reconocemos en el ex-convento agustino, además de su novena parte
que le corresponde como uno de los nueve condueños que le compraron, el capital
de 42.115 pesos y 6 reales de plata, en prueba de todo lo cual firmamos en la
ciudad de Las Palmas de Gran Canaria a 10 de agosto de
A la vista de todo
esto, bien podemos decir que así se arruina un patriota. ¡Y qué ruina! Hasta en
esto hubo grandeza. No creáis que hubo necesidad de suprimir gastos superfluos, vender
algunos bienes, o estrechar la vida. No, fue la ruina
completa en que llega a faltar lo más indispensable para la vida.
Un acreedor algo impaciente le apremia para el pago de lo adeudado y él
le contesta en carta que no puede leerse sin experimentar profunda emoción,
refiriéndole la imposibilidad en que se encuentra de atenderle y dándole los
pormenores de su situación.
“He perdido toda
mi cuantiosa fortuna personal -le dice- durante mi enfermedad, mis
acreedores hipotecarios se han repartido mis bienes por menos de la mitad de su
valor. Todo cuanto tuve, así como las pingües entradas de mi profesión, todo
lo entregué a mi país y a mis amigos y hoy me veo olvidado, perseguido y
escarnecido por gentes a quienes colmé de favores y por quienes hice todo
género de sacrificios. Me falta lo más indispensable para la vida, pero mi
resolución está tomada. Abandonaré lo único que me queda en este mundo: mi
familia y mi patria. Un doble deber de conciencia y de dignidad así me lo
exige. Marcharé a lejanas tierras a trabajar, a trabajar sin cesar en mi
profesión para poder pagar a todos mis acreedores y para que Dios me
perdone el daño que pude haberles hecho.
Para poder afrontar durante los primeros meses los gastos de su
vida en Cuba, necesita un destino, que pide a quien podía y estaba en el deber
de otorgárselo. No puedo decir si se estuvo o no remiso en concederlo. Al fin,
en 1882, el Doctor López Botas marcha a la isla de Cuba nombrado Fiscal del
Tribunal de Cuentas.
¡Vana ilusión! La
administración de la isla de Cuba era de lo más depravada que existía en
España. Al Fiscal del Tribunal de Cuentas se le
presentaba el siguiente dilema:
o entrar en la ciénaga y enfangarse en ella como los demás, o enfrentarse con
tanta inmoralidad, empresa ésta quijotesca que tenía que acabar como las del
inmortal Hidalgo. Su actitud no podía ser sino esta última. Ignoro si el cese fue
voluntario o impuesto, no sé tampoco cuando sobrevino. Su familia le suplica
con ahínco que regrese a su país, pero no fue posible convencerle; aquel deber de dignidad y conciencia no había podido ser
cumplido y en tal forma no podía regresar a su patria; y así permanece
más de un año. Mientras tanto el clima insano, la edad y los profundos pesares
y amarguras de sus últimos tiempos van minando su existencia. Las fuerzas
físicas se agotan, aquella poderosa inteligencia se extingue poco a poco, la
voluntad decae, y así continúa algún tiempo sin más compañía que su soledad y
su extrema pobreza; y al fin la muerte, en este caso, la piadosa muerte. Pocas
semanas antes de morir, pasa por la ciudad de
“Profundísima
pena me ocasionó el aspecto de dicho señor. Postrado en cama, lleno de dolores, escuálido y demacrado, con la barba crecida, se encontraba,
echándose de ver la falta de recursos y comodidades, el ilustre abogado,
insigne patricio, el inolvidable rector y director del Colegio de San Agustín,
a quien todos debemos nuestra actual posición; el que yo había conocido toda mi
vida ocupando el primero y principal papel en todos los asuntos de Gran Canaria
y aun en la provincia entera. Además de la postración física en que se
hallaba, ocasionada probablemente por lesión medular,
le noté debilidad en su inteligencia y un estado de fría resignación propia,
del que todo lo ha perdido y nada espera. Apenas me hizo algunas preguntas
respecto a la salud de mi padre y familia y hablándole yo de la conveniencia de
que regresara a Las Palmas de Gran Canaria contestó con aire de profunda
tristeza que no estaba para determinar nada, sino para que otros determinasen
por él. Que él no contaba con ninguna clase de recursos para hacer viaje ni con
fuerzas para conducirse solo. Parece que
la patrona de la casa de huéspedes, donde le vi, le trataba bastante bien y con
desinteresado celo”.
El 11 de abril de 1888
entregó su alma a Dios el Doctor López Botas. La noticia se comunica a Madrid y
de allí se reexpide a Las Palmas de Gran Canaria. La prensa publica sendas
necrologías que reflejaban el sentir de aquella época; y después sobreviene una
cosa muy humana: el olvido, el completo olvido.
Veinte años más tarde, un
adversario suyo, pero a la vez su amigo (lo cual demuestra que la amistad entre
las almas nobles está por encima de las divergencias políticas), el Doctor
Torres Matos, escribe desde Cuba al Alcalde de Las Palmas de Gran Canaria “recordándole que
en el cementerio de la capital de
Para terminar, un rasgo
final: persona que siguió muy de cerca su actuación profesional me ponderaba su
gran elocuencia y su maestría en el argot forense, pero -me agregaba- una cosa nunca supo hacer: acusar. Sus
acusaciones, más que la formulación de cargos contra el reo, era la defensa del
ofendido, la justificación del perjudicado. Y es –agrego yo- que su corazón, propicio siempre a todos los perdones y
generosidades, no le permitía acusar.
Pues tal fue el hombre: una
inteligencia esclarecida, una férrea voluntad, una actividad sin límites, un
patriotismo insuperable; y todo cuanto tuvo y cuanto pudo al servicio del país
en que nació”.
Es triste muy triste que una persona como don Antonio López
Botas estuviera enfermo, pobre y solo, muriendo en
la soledad de una pensión en
El
amor a la isla, guía su voluntad, ilumina su entendimiento y enciende su
corazón de arraigados sentimientos patrióticos: “A
Gran Canaria dio cuanto tuvo y por vestir
El Dr.
López Botas era de la creencia que estando convencido que mañana es el fin del
mundo, él plantaría todavía un árbol por Gran Canaria y para Gran Canaria en el
día de hoy.
Su
viuda, doña María de
Don
Domingo José Navarro en su libro “Recuerdos de un noventón” dice con respecto a
don Antonio López Botas lo siguiente:
“Los estrechos
límites de este reducido memorándum no me permiten mencionar los notables y
progresivos trabajos de
¡Pero qué amargos
y desgarradores son estos recuerdos! El patriota eminente, el bienhechor de
Las Palmas de Gran Canaria, el autor de nuestro engrandecimiento, el que con
inspirada previsión nos legó el poderoso apoyo, el genio tutelar que tanto nos
ha encumbrado, murió en tierra extraña y sus preciosos restos no pueden
recibir nuestras bendiciones, ni las plegarias de nuestro corazón, ni las
lágrimas de sus deudos y amigos.
¡Paz a los
muertos! ¡Loor eterno al ilustre nombre de los bienhechores de la patria!”
Elecciones: 19. Elecciones 4.2.1853
Legislatura: 1853-1854
Circunscripción: Canarias
Distrito: Guía
Electores: 197
Votantes: 180
Votos obtenidos: 143
Nº credencial: 289
Fecha de alta: 11/03/1853
Fecha de baja: 02/10/1853
Fecha de jura/promete: 18/03/1853
Sustituido por: RIVERA Y VAZQUEZ, DOMINGO
Fecha y lugar nacimiento: 18.12.1818 en Las Palmas (Canarias)
Fecha y lugar fallecimiento: 07.05.1888 en La Habana (Cuba)
Fecha de alta la de aprobación del acta. El 2 de octubre de 1853
renunció al cargo.
Signatura:A.C.D. Serie documentación Electoral: 33 nº 7
Elecciones: 27. Elecciones 15.1.1869
Legislatura: 1869-1871
Circunscripción: Canarias
Distrito: Las Palmas
Votantes: 16.602
Votos obtenidos: 12.313
Nº credencial: 321
Fecha de alta: 26/02/1869
Fecha de baja: 02/01/1871
Fecha y lugar nacimiento: 18.12.1818 en Las Palmas (Canarias)
Fecha y lugar fallecimiento: 07.05.1888 en La Habana (Cuba)
Fecha de alta la de aprobación del acta.
Signatura:A.C.D. Serie documentación Electoral: 60 nº 13